VERTEBRAE

From: Kersten Geers
Subject: Vertebrae
Date: Friday, Jun 19, 2026, 17:39

Hi Smiljan,

Here my little text for the 2 drawings.

I hope you like it.

Let me know.

All my best,

Kersten 

These two drawings are both architecture and not.

One is a composed, layered, and perspectival affair, despite its axonometric credentials. It is a mature depiction of the San Cataldo Cemetery. It shows the idea of its architecture. Its ghostly features are carefully rendered as a sequence of architectural tropes—a gate, a big box, a labyrinthine space, a tower, and a wall—keeping the world out, at the top of the layout. The project takes up two-thirds of the drawing. Everything else is framed from its vantage point. This composition reminds you somehow of Saul Steinberg’s “View of the World from 9th Avenue.” In Steinberg’s drawing, the world is bustling with excitement and irony, abundance and life before the streets and blocks give way to the mountains and continents in the distance.

Sin título (Cementerio de San Cataldo en Módena), 1974. Impresión coloreada a mano con pastel, lápiz y acuarela por Aldo Rossi. Fotografía de ©Gonzalo Puga / Fundación de Arquitectura Frágil.

There is no one to be found in Rossi’s constructed scenery. Only shadows of dead matter. The architecture is not bustling with life. There are no frames for life to unfold. Just frames devoid of life. Frames after life. I wrote elsewhere on how the San Cataldo cemetery project was born in the aftermath of Rossi’s Gallaratese housing complex, as the consequence of his profound state of vulnerability while he was lying in a hospital somewhere between Belgrade and Zagreb. Its bare bones stand as the final output of a process of stocktaking—of society, of architecture, of the obligations of performance. Before San Cataldo’s radical endpoint—a city of death or a dead city—there was already the skeleton of Gallaratese. Before Gallaratese, there was Fagnano Olona. A bug, an insect; vertebrae.

The second drawing collects a loose set of scribbles, image-thoughts, and image-ideas: a fish carcass, the skeleton of a horse, a schematic plan of the cemetery sequence, the insect-school, and the beach cabins. All the collected items share an ambivalent relationship with human presence. All appear as curious fixtures of ephemeral life. This collection of dead matter is kissed alive on exceptional occasions. Rossi’s figures rarely actively frame life. They often frame the ghost of it. They merely, and only occasionally, allow themselves to be really occupied. Their continuous presence is mostly silent. They survive bursts of attention and the subsequent complete lack of it for long stretches, only to hibernate, disintegrate, and reveal their bare bones, always ready for the next season.

Sin título, 1983. Dibujo en tinta de Aldo Rossi, 22 × 22,7 cm. Fotografía de ©Gonzalo Puga / Fundación de Arquitectura Frágil.

De: Kersten Geers
Asunto: Vértebras
Fecha: viernes, 19 junio, 2026, 17:39

Hola Smiljan,

Acá va el breve texto para los dos dibujos.

Espero que te guste.

Dime qué piensas.

Todo lo mejor,

Kersten 

Estos dos dibujos son y no son arquitectura.

A pesar de su carácter axonométrico, uno de ellos es una entidad compuesta, con perspectiva y múltiples capas. Es una representación decantada del Cementerio de San Cataldo; muestra la idea de su arquitectura. Sus rasgos fantasmales están cuidadosamente representados como una secuencia de motivos arquitectónicos: un portal, una gran caja, un espacio laberíntico, una torre y un muro, que mantienen al mundo fuera y lo relegan a la parte superior del dibujo. El proyecto ocupa dos tercios de la lámina; todo lo demás se presenta como su horizonte lejano. De alguna manera, esta composición recuerda a «Vista del mundo desde la Novena Avenida» de Saul Steinberg. En el dibujo de Steinberg, calles y manzanas en el primer plano presentan la abundancia y la vida de una ciudad vibrante, entusiasta e irónica, para luego dar paso a las montañas y los continentes en la distancia.

Pero no hay nadie en el escenario construido por Rossi. Solo sombras de materia muerta. La arquitectura no rebosa de vida. No hay marcos para que la vida se despliegue, apenas marcos desprovistos de ella; estructuras para después de la vida. Escribí en otro lugar sobre cómo el proyecto del cementerio de San Cataldo fue una secuela del conjunto de viviendas Gallaratese de Rossi, resultado de su profundo estado de vulnerabilidad mientras yacía en un hospital en algún punto entre Belgrado y Zagreb. Sus huesos desnudos se alzan como el resultado final de un proceso de inventario: de la sociedad, de la arquitectura, de las obligaciones que impone el desempeño. Antes del radical punto final de San Cataldo —una ciudad de muerte o una ciudad muerta— ya existía el esqueleto de Gallaratese. Antes de Gallaratese, existía Fagnano Olona. Un bicho, un insecto; vértebras.

El segundo dibujo reúne un conjunto disperso de garabatos, imágenes-pensamientos e ideas-imágenes: el esqueleto de un pez, las osamentas de un caballo, un plano esquemático de la secuencia del cementerio y las cabinas de playa. Todos los elementos reunidos comparten una relación ambigua con la presencia humana; aparecen como curiosos artefactos de vida efímera. Esta colección de materia muerta cobra vida en ocasiones excepcionales, al igual que las figuras de Rossi, que rara vez enmarcan activamente la vida: más bien su ausencia. Apenas, y solo ocasionalmente, admiten su ocupación. Su presencia continua es casi siempre silenciosa. Sobreviven a estallidos de atención y a la posterior ausencia total de ella durante largos períodos, solo para hibernar, desintegrarse y revelar sus huesos desnudos, siempre listos para la siguiente temporada.

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LA LIBERTAD CRUZA EL ATLÁNTICO, 1984 (parte III)